El bulo de que la derecha gestiona mejor
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Escrito por Javier

Existe un bulo que ha arraigado en la sociedad y es que la derecha ges5ona mejor lo público. La realidad es que esto es un éxito del marketing político y de que, como decía Göbbels, una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Lo que sí es cierto, es que la experiencia demuestra que la derecha tiene menos interés en la gestión directa de los servicios públicos pero en cambio pone todo el énfasis en que esos servicios recaigan en manos privadas y si son de amiguetes, mejor que mejor.
La paradoja que esto supone no es poca cosa, veamos. Partiendo de que la política es la gestión de lo común, es decir, de los asuntos que afectan a la sociedad y que los políticos son aquellos quienes se presentan para llevar a acabo esta tarea, el hecho de defender el traspaso de la gestión pública a la privada viene a ser como confesar que no se tiene la capacidad suficiente para llevar a cabo el trabajo para el cual se han presentado voluntariamente. En consecuencia, lo honorable sería reconocerlo y dimitir.
La realidad no presenta dudas y hay numerosos estudios que demuestran que lo público en general es más óptimo y rentable, tanto en términos puramente económicos como de beneficio social. Por ejemplo, el mismo Tribunal de Cuentas concluye en su informe de 2011, en plena crisis y privatizaciones, que la gestión directa de los servicios públicos es más eficiente y más barata que la privada o un estudio americano que demuestra que los hospitales con ánimo de lucro son hasta un 19% más caros y además, tienen mayor morbilidad y mortalidad. El motivo es sencillo, cuanto más se ahorre en costes, más beneficio 5enen las empresas y la avaricia lleva a que estos sean más importantes que la calidad del servicio que prestan. No tenemos que irnos muy lejos para ver esta realidad y podemos tocarla cada día. Las constantes privatizaciones que han llevado a cabo los gobiernos del Partido Popular tanto en la Comunidad de Madrid como en Tres Cantos están suponiendo que los servicios públicos sean cada vez más deficientes, si no inexistentes. Lo que supone la pérdida de nuestros derechos sociales, tales como educación o sanidad, que no han surgido de un proceso natural o por dádiva de los poderosos, sino como conquista de las luchas sociales de nuestros padres y abuelos.
La conclusión es que no debemos dudar de que lo público es más óptimo y confundirlo con que hay políticos ineptos … o sinvergüenzas, pero para eso tenemos la herramienta del voto.











