Una concejal del PSOE de Colmenar Viejo, vota a favor de la planta de Biogás
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Escrito por Javier
Una concejala socialista rompe la disciplina de voto y permite que se mantenga la declaración de “interés público” del controvertido proyecto, pese a la división en el Gobierno local y la presión vecinal.

El proyecto para construir una macroplanta de biogás en Colmenar Viejo continúa su tramitación como de interés público tras un pleno municipal marcado por la tensión política, las divisiones internas y una inesperada abstención de la concejala socialista Begoña Sanz. La votación del recurso de reposición presentado contra ese reconocimiento —aprobado en abril— terminó en empate, que fue resuelto por el voto de calidad del alcalde, permitiendo así que el polémico proyecto avance.
La sesión plenaria escenificó la fractura dentro del propio equipo de Gobierno: el Partido Popular votó a favor de mantener la declaración de interés público, mientras que Vox se posicionó en contra, alineándose en este caso con la oposición. Con este equilibrio de fuerzas, la abstención de una edil del PSOE, rompiendo la línea marcada por su grupo, resultó determinante para evitar que el recurso prosperara.
La concejala Begoña Sanz justificó su abstención alegando que no quería saltarse la legalidad y defendió que “muchos vecinos, incluida yo misma, sí están a favor de la planta”. Su decisión no solo contravino la postura oficial del PSOE en Colmenar Viejo, sino que ha desatado una tormenta interna.
El episodio ha abierto una nueva grieta en el seno de la oposición, mientras que el PP evita pronunciarse sobre la disciplina de voto rota en el grupo socialista. Con esta maniobra, el Ejecutivo municipal revalida una medida clave para que el plan de construcción de la macroinstalación energética siga adelante, pese a la controversia que lo rodea desde su anuncio.
Mientras tanto, el rechazo social al proyecto de planta de biogás continúa ganando fuerza. Diversos colectivos ciudadanos han convocado una nueva manifestación este sábado en Tres Cantos, municipio vecino que también podría verse afectado por la instalación. Los organizadores denuncian “irregularidades técnicas” en la tramitación del proyecto y advierten de los “numerosos riesgos para la salud y el medio ambiente” que, según afirman, implicaría la construcción y operación de la planta.
Entre las principales preocupaciones vecinales destacan la proximidad de la planta a zonas residenciales, la emisión de gases potencialmente tóxicos y el impacto sobre la biodiversidad local. A estas críticas se suman las dudas sobre el proceso de aprobación del plan, que algunos colectivos consideran opaco y alejado del interés general.











