Alcobendas revisa los orígenes de su colección fotográfica del siglo XXI
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Escrito por Ana García
Alcobendas acoge una exposición que recorre los inicios de su Colección de Fotografía del siglo XXI en el Centro de Arte Alcobendas.
El Centro de Arte Alcobendas alberga, la exposición Albores y derivas de una colección de fotografía del XXI, una muestra que revisa el origen y el sentido de la Colección de Fotografía Alcobendas a través de sus primeras adquisiciones.
Los primeros nombres de una colección pública
La exposición reúne obras de nueve fotógrafos que constituyeron el núcleo inicial de la colección, concebida en sus inicios bajo el título Géneros y tendencias en los albores del siglo XXI. Gabriel Cualladó fue el primero en incorporarse, seguido de Humberto Rivas, Rafael Navarro, Chema Madoz, Joan Fontcuberta, Cristina García Rodero, Alberto García-Alix, Manel Esclusa y Manolo Laguillo.
Cada uno de estos autores representaba una manera distinta de entender la fotografía, desde la observación de la vida cotidiana hasta la experimentación formal, el cuestionamiento del propio lenguaje fotográfico o la documentación de realidades sociales y culturales en transformación.
Diversidad de miradas y lenguajes
Lejos de buscar una línea homogénea, la colección nació con la intención de reflejar la amplitud y diversidad de la fotografía española de comienzos del siglo XXI. Las obras reunidas muestran aproximaciones muy diferentes al medio: escenas íntimas, rituales en proceso de desaparición, paisajes urbanos e industriales, objetos cotidianos convertidos en imágenes poéticas o retratos vinculados a la vida nocturna madrileña.
Esta variedad respondía a una idea clara: evidenciar que la fotografía contemporánea era un territorio amplio, con múltiples voces y lenguajes propios, capaces de ofrecer lecturas distintas sobre la realidad.
La fotografía como patrimonio compartido
Las primeras adquisiciones de la Colección de Fotografía Alcobendas marcaron un punto de inflexión al situar la fotografía de autor en el ámbito público. Las obras dejaron de estar restringidas a galerías o colecciones privadas para convertirse en un patrimonio accesible a la ciudadanía.
El paso del tiempo ha confirmado el acierto de aquella apuesta inicial, ya que trabajos de los mismos autores han sido incorporados recientemente, reforzando la vigencia y relevancia de la colección. La exposición plantea así una reflexión sobre la fotografía como herramienta para pensar y comprender el mundo, y sobre la importancia de facilitar su acceso desde las instituciones culturales.
