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Fomento estudia tirar el puente que une la M-40 con la M-607

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha informado durante el día de ayer que se deberá demoler de nuevo el viaducto del Nudo de Colmenar que sostiene el ramal de conexión entre la M-607.

En julio de 2019 se observaron una serie de patologías de extrema gravedad, imposibles de detectar en fases previas; en septiembre de ese mismo año, y tras analizar las conclusiones de los diferentes informes de organismos públicos independientes, y de varios expertos en cálculo de estructuras del sector privado, se tomó la decisión de demoler el tablero existente y proceder a su reconstrucción.

Se dio comienzo en el mes de febrero de 2020 a los trabajos de construcción del nuevo viaducto. El nuevo tablero, compuesto por 22 vigas prefabricadas de planta curva, de canto constante de 1,70 m, y vigas martillo de canto variable, de 1,70 a 2,55 metros, en los extremos de los vanos de mayor luz.

Precisamente ese tablero renovado es el que, muy probablemente, va a forzar otra vez la demolición del puente. Tras la revisión periódica a la que fue sometida la estructura el pasado mes de noviembre el Ministerio de Fomento ha encontrado una situación «más grave de la esperada» por lo que plantea que la medida «más segura y mejor» es tirar el viaducto y construir uno nuevo, con unas obras de, al menos, veintisiete meses.

Así lo ha confirmado el director general de Carreteras, Francisco Carril Derecho, quien apunta que, tras iniciar las diferentes labores de mantenimiento y conservación, han hallado «una situación cada vez peor».

Demolición del actual puente

Por ello, Fomento está definiendo qué proyecto es mejor emprender, aunque «todo apunta a que la mejor solución, la más segura, va a ser la sustitución del viaducto completo incluidos los pilares», lo que implicará un aumento en la ejecución de la obra triplicando en tiempo lo ocurrido en 2020.

Carril apunta que la construcción de un nuevo puente conllevaría unos trabajos «no inferiores a veintisiete meses», y ello, incide, gracias a que sería mediante un procedimiento de emergencia, que es «el más rápido posible».

El director general de Carreteras sostiene que «no será un proceso fácil», pero defiende que está enfocado a «garantizar la seguridad» de los conductores.

Enfado en Tres Cantos

Sobre las demandas de los vecinos que piden alguna alternativa viaria, Carril mantiene que la obligación de la Dirección General de Carreteras es «tener seguras las infraestructuras», mientras que la parte de tráfico es competencia de la Dirección General de Tráfico. «Es un problema importante para la movilidad, pero no podemos tener una infraestructura que no cumple los parámetros de seguridad que hay que cumplir», sentencia.

Por su parte, el alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, asegura que ha pedido una reunión con Carril para que informe de la situación actual, y detalle «qué alternativas y opciones hay para mejorar la movilidad» mientras duren las obras.

Y es que los vecinos de Tres Cantos están enfadados. Denuncian que tardan cerca de una hora y media en acceder al nudo de circunvalación de la M-40, en dirección a Madrid por la A-1, más aún con todas las obras que ya se están ejecutando en el Nudo Norte con el proyecto Madrid Norte.


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