Rechazo de Tres Cantos a la macroplanta de Biogás en Colmenar Viejo
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Escrito por Javier
- La instalación de una macroplanta de biogás en Colmenar Viejo desata una fuerte oposición en Tres Cantos.
- Vecinos y expertos alertan sobre su impacto ambiental, emisiones contaminantes y falta de sostenibilidad.

El proyecto Smart Farm Biogás, que busca producir biometano y fertilizantes a partir de residuos orgánicos, ha generado un amplio rechazo en Tres Cantos. Asociaciones vecinales y colectivos ecologistas denuncian que la planta no cumple con criterios de sostenibilidad y que su impacto ambiental podría ser grave.
Un proyecto que no garantiza la sostenibilidad
La planta tendrá una capacidad de tratamiento inicial de 75.000 toneladas anuales, casi el triple de los residuos orgánicos generados por ambas ciudades. Además, su posible ampliación podría duplicar esta cifra, aumentando el transporte de residuos desde otras localidades y agravando su huella ecológica.
Otro punto de preocupación es su ubicación, a menos de 2 km de zonas residenciales, comercios y un instituto de educación secundaria, incumpliendo recomendaciones del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).

Emisiones contaminantes y riesgos para la salud
Según la Plataforma ciudadana Aire Limpio Norte, la separación del metano generará la emisión de hasta 36.300 metros cúbicos de biogás al año, compuesto por CO2 y CH4, un gas 27 veces más perjudicial que el CO2 para el calentamiento global.
Asimismo, se prevé la generación de 25.000 toneladas anuales de aguas residuales contaminadas, cuyo tratamiento dependerá de gestores externos sin especificaciones claras en el proyecto.
Falta de transparencia y monitoreo
Uno de los aspectos más criticados es la ausencia de un sistema de monitoreo continuo de las emisiones, lo que dificultaría la detección de posibles infracciones ambientales. Además, echa en falta de un proceso de participación ciudadana efectivo .
Impacto económico y social cuestionado
El impacto positivo en la economía local también es cuestionado. Se estima que la planta generará como máximo una docena de 12 empleos directos, un beneficio mínimo frente a los posibles perjuicios ambientales y sociales. Además, su viabilidad económica depende de subvenciones públicas, lo que genera incertidumbre sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Ante este panorama, las asociaciones vecinales han organizado asambleas informativas y han lanzado una campaña para frenar la instalación de la planta. La oposición sigue en aumento y se prevén nuevas acciones en los próximos meses.












