Hábitos para mejorar nuestra salud mental
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Escrito por Javier
Rocío Peces Morera, psicología sanitaria, nos cuenta cómo los pequeños cambios impactan en tu salud mental.
Enero suele ser el mes de los objetivos y las grandes metas. Por todas partes encontramos artículos de psicología que hablan de esto. De hecho, el año pasado os hablé de cómo plantear propósitos realistas y alcanzables. Sin embargo, este año quiero traeros una reflexión que ayude a ir un paso más allá, centrándome en algo igual de importante, pero a menudo olvidado: los hábitos.
Mientras los objetivos marcan el destino, los hábitos son el camino diario. Estos, aunque a menudo pasan desapercibidos, pueden mejorar nuestra salud mental al aportar balance emocional, ayudarnos a manejar el estrés y fortalecer nuestro bienestar.
Tipos de hábitos para nuestra salud mental
Para facilitaros este camino, quiero compartir algunas categorías de hábitos que podéis incorporar según vuestras necesidades. Además, os animo a elegir uno de cada área que os resulte más beneficioso, observar cómo influye en vuestro bienestar y reevaluar su impacto en unos meses.
Hábitos de cuidado físico
La conexión entre cuerpo y mente es indiscutible. Un ejemplo importante y, a menudo, infravalorado es caminar en contacto con la naturaleza. Diversos estudios han demostrado que esta actividad estimula la neurogénesis hipocampal, es decir, la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, una región clave para la memoria y el manejo del estrés. Este efecto no solo mejora las funciones cognitivas, sino que también nos ayuda a afrontar mejor las adversidades emocionales.
Hábitos emocionales
Prácticas como llevar un diario, observar nuestras emociones en el cuerpo con curiosidad y sin juzgarlas, o dedicar tiempo a actividades que realmente nos llenen, son fundamentales. Muchas veces, las dificultades emocionales surgen cuando no podemos dedicar tiempo a darle un sentido consciente y dirigido a nuestra vida.
Estos hábitos fortalecen nuestra capacidad para procesar lo que sentimos y potenciar una relación más saludable con nuestras emociones.
Hábitos sociales
Dedicar tiempo a conectar con los demás, como un café con un amigo o una actividad grupal, reduce la sensación de aislamiento y fortalece nuestra red de apoyo emocional.
Hábitos de desconexión y autocuidado
Dar espacio al descanso y desconectar de la tecnología. Puedes probar actividades como la meditación, la lectura o un baño relajante para recargar energía y prevenir el agotamiento.
Hábitos mentales o de crecimiento personal
Incorporar la práctica de la gratitud o dedicar unos minutos a aprender algo nuevo nos ayuda a cultivar una forma de vivir resiliente y con propósito.
Actividades que combinan múltiples áreas
Muchas actividades abarcan varias categorías a la vez. Por ejemplo, pasear al aire libre con un amigo cuida el cuerpo, refuerza vínculos sociales y ofrece un espacio emocional. Escribir un diario con gratitud une el crecimiento personal con el cuidado emocional.
¿Por dónde empezar?
Mi propuesta es que elijas uno de cada área que sientas que puede beneficiarte en este momento. Empieza con pequeños pasos, como caminar 10 minutos al aire libre cada día, dejar el móvil media hora antes de dormir o dedicar un rato semanal a una llamada con un ser querido.
La idea es probar y observar cómo estos pequeños cambios impactan tu salud mental. Somos exploradores por naturaleza, y estos hábitos nos ofrecen la oportunidad de encontrar un mayor sentido en nuestra vida.
Rocío Peces Morera
Psicología sanitaria. Especializada en trauma y apego

