Prometedora investigación del CNIC sobre cómo proteger el corazón durante la quimioterapia
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Escrito por Ana García
Un estudio del CNIC en Madrid muestra que el acondicionamiento isquémico remoto puede proteger el corazón durante la quimioterapia sin reducir su eficacia frente al cáncer.
Un estudio desarrollado por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en Madrid aporta nuevas evidencias sobre cómo proteger el corazón durante la quimioterapia sin afectar a su eficacia frente al cáncer. La investigación se centra en los tratamientos basados en antraciclinas, fármacos ampliamente utilizados que pueden generar efectos secundarios cardiovasculares.
El trabajo ha sido liderado por el doctor Borja Ibáñez y cuenta con la participación de la investigadora Anabel Díaz-Guerra, financiada por la Asociación Española Contra el Cáncer. Los resultados han sido publicados en la revista Basic Research in Cardiology.
Una técnica no farmacológica
El estudio demuestra en un modelo experimental con animales que el acondicionamiento isquémico remoto permite proteger el corazón durante la administración de quimioterapia con antraciclinas. Se trata de una técnica no invasiva y de bajo coste que consiste en aplicar breves ciclos de restricción del flujo sanguíneo en una extremidad, seguidos de su reactivación.
Este procedimiento ayuda a mantener la actividad cardíaca sin interferir en la respuesta del tratamiento contra el tumor, un aspecto considerado clave para su posible aplicación futura en pacientes.
Resultados en modelos experimentales
El equipo aplicó esta técnica junto a la quimioterapia en modelos animales de cáncer de piel. Los resultados mostraron una disminución del número de tumores, mientras se mantenía una función cardíaca adecuada.
Hasta ahora, el acondicionamiento isquémico remoto se había planteado como una posible vía para reducir los efectos adversos de las antraciclinas, aunque se desconocía si podía comprometer la eficacia oncológica del tratamiento.
Próximos pasos hacia la aplicación clínica
El doctor Borja Ibáñez coordina actualmente el ensayo clínico europeo Resilience, cuyo objetivo es validar estos resultados en pacientes. El hecho de que esta técnica ya se utilice en otros contextos clínicos podría facilitar su futura incorporación en tratamientos oncológicos.
Según explica la investigadora Anabel Díaz-Guerra, el objetivo es generar evidencia que permita desarrollar estrategias seguras que puedan trasladarse a la práctica clínica y mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer.